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La
fotografía como una búsqueda interminable que nos lleva al origen, como un
sentimiento que cierra el círculo y nos devuelve al ser humano en su más
oscura verdad.
Atado a tu Ombligo
es un sentimiento encontrado entre la gestación y la muerte.
La
esencia del ser humano y lo superfluo conviven en el mismo espacio. Lo
superfluo que nos ata, que nos hiere como punzones afilados, que nos grita
y que se ahoga en el más absoluto silencio de la oscuridad. La esencia que
nos hace libres, LIBRES.
Libres o
esclavos. El deseo, la razón.
Repetición de elementos, dualidad en el juego y dicotomía para la
representación del tiempo. Nueve obras, nueve meses, miles de instantes
cosidos al corazón con hilo de seda o con lloros de rabia e incomprensión,
20 semanas e interrupción o tres meses que paralizan tu vida, 40 semanas
que completan la obra más incompleta pero más bella del mundo.
Tengo el corazón atado a
tu ombligo
es la dependencia absoluta de la emoción, del deseo pero
también del miedo a perderlo todo.
María
Herreros
(04-10-2010)
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