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¡Ey! Sonido de golpe,
caída; onomatopeya de las entrañas.
Y, de repente, las heridas
que parecían cerradas no lo están tanto.
Lo malo es que no sé explicar por qué sangro...
No sabe qué hacer y desea
rasgarse la piel, mirar dentro... Está mal.
Su mapa de venas y
arterias tampoco le lleva a ningún sitio...
¿Has buscado
en otro lugar?
Tampoco te separan tantos kilómetros si sales de tu jaula...
De aquí para allá, examina
su cuerpo en negativo
y no puede expresar sus
oraciones interrogativas directas
e, indirectamente,
exclama, de manera exclamativa
¡De lo que no sé nada no puedo sacar nada!
y cambia de carretera.
Unos dicen una cosa, otros
la contraria, nadie está de acuerdo
y nadie dice nada porque
las palabras no expresan nada.
Sí, sí... Y una imagen vale más que...
De repente, en el rincón
de las sorpresas a cuchilladas
¿Dónde queda eso?
Comentan que en el centro de las tripas;
comentan que un poco más arriba.
que ningún mapa tiene
señalado,
identificas una
reminiscencia punzante.
Defínelo rabia;
defínelo resignación o, mejor: no lo definas.
De la garganta, impotente,
un silencio salvaje.
O un grito...
* Diego Benito Pérez
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